miércoles 16 de septiembre de 2009

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Próximo ejercicio: revista ¡Dale!

¡Dale! es una revista inquieta para gente inquieta. Pero para leer quietos y atentos, o no.
En realidad nosotros podemos diseñar una revista, pero no podemos preveer cómo va a ser leída. A veces nos esmeramos en secuencias espectaculares que son perfectamente ignoradas por los lectores que -como yo- empiezan una revista por el final o por el medio. Y para colmo puede ser leída en un cómodo sillón acariciando al perro, o en el baño.
Probablemente a ¡Dale! no la podamos leer en la peluquería, por suerte será para otros ámbitos y nos dejará en paz disfrutando sin culpas de la última Gente o Caras mientras nos cortan el pelo, aunque no conozcamos muy bien a los personajes que son retratados allí.
Podría agregar que ¡Dale! es una revista que no existe, y si existiera tendría -como la mayoría de las cosas valiosas- una limitada vida útil de unos pocos años. Existieron revistas con intenciones similares o ideales nobles que han desaparecido sistemáticamente por falta de recursos o censura: Latido, El Murciélago, Crisis, Página 30, y centenares de incunables que olvido y que han marcado caminos, han sido disparadoras de ideas, o sabias consejeras, y han tratado de sobrevivir en un país poco amable para las innovaciones.
Han existido revistas literarias dónde han publicado escritores noveles luego consagrados como El escarabajo de oro, o la antológica Sur, dónde se han publicado por vez primera textos de Sartre, Tagore, Greene, Malraux, Faulkner, se ha hablado de Stravinsky y Le Corbusier, en épocas impensadas.
Dicen que leyendo devotamente a Sur, García Márquez lee a Faulkner en castellano, y empieza su viaje hacia Cien años de soledad.
Esa misma gente editaba Lettres Françaises, dirigida por Roger Callois, la revista literaria más importante de Francia, que se editaba e imprimía en Argentina y se tiraba desde aviones de la resistencia francesa, cuando Francia estaba invadida por los nazis.
Se han editado revistas de cine como El Amante, o rarezas como Esculpiendo Milagros que marcaba caminos en la música y que ahora está en red, Fierro cuna de la historieta, y Mutantia en ciencia ficción. Y son incontables las revistas de poesía, de psicoanálisis, de diseño, de cultura, de ciencias, de humor que han sido importantes generándonos nuevas preguntas.
Quizás imaginemos a ¡Dale! como un refrito -ahora remix- de todo eso junto: opinión, actualidad, mucha cultura, música, literatura, cine, artes visuales, viajes hacia adentro y hacia afuera, ciencias, innovación, diversidad, dinamismo. Poco o nada de contenidos de diseño (un alivio), poco o nada de Sushi, de cómo reconocer el sabor a fresas en un vino tinto, o de botox. Más “casa FEA”, que casa FOA. Es decir: una revista realista que no ama a la realeza.
¡Dale! pretende ser una revista sincera, mensual, A4, de 64 páginas mas una agenda de actividades, a 4 colores. Una revista pensada y pensante.

Se adjuntarán algunas notas para entrar en tema, y se sumarán permanenetemente nuevos aportes del cuerpo docente.
Es un buen soporte para ir cerrando la cursada, poner ganas y practicar, quizás algún día tengan la suerte de diseñar algo similar.

Saludos ) Sergio Manela.

jueves 3 de septiembre de 2009

La mirada aleatoria

En este corto práctico tratamos de hacer un descanso entre libro y revista. Un descanso en el sentido de olvidarnos del sistema, del lector, etc. y bucear en un terreno abierto, ilimitado, potencialmente interesante, dejando de lado los propios supuestos y tratando de encontrar otra capa de percepción más aguda que la cotidiana.

Un diseñador, J.Christopher Jones, luego de haber escrito libros absolutamente metódicos sobre el diseño se replantea toda su teoría y por el año 1980 edita un libro: Diseñar el diseño, GG Barcelona, donde abreva en lo aleatorio, en ese espacio donde podemos dejar que nuevas cosas sucedan sin un método que nos acote. Lo llamaría: dar oportunidad a las oportunidades.

En un capítulo cuenta que estaba de vacaciones en St. Yves, Francia, y quería sacar fotos con un nuevo enfoque para no terminar en un tratamiento que ya conocía, o en los sitios más bellos del lugar, sino encontrar otra mirada en puntos del mapa elegidos al azar, y limitarse a jugar con lo que le tocara [que a la larga es lo que nos pasa a todos en la vida]. Valga entonces un doble enfoque de este práctico: el del diseño y el filosófico.

Julio Cortázar, que mucho sabía del juego en la escritura, se plantea con su mujer, fotógrafa ella, Carol Dunlop, un viaje y de éste un libro:
Los autonautas de la cosmopista. No recuerdo en detalle las pautas, pero era algo así como ir por la Autopista del Sur, y parar en un pueblo cada determinado número de pueblos, y siempre en el -supongamos- segundo hotel, hotelucho, motel, cabaña, que les tocase estrictamente. Y escribieron y sacaron fotos con lo que encontraron en ese sitio surgido al azar.
Ya el abordaje los lleva a un terreno desconocido, y estaba en ellos encontrar en esa aparente limitación un universo de sucesos o imágenes nuevas.

Dicen los orientales que limitarse es crecer, y como a la facultad venimos a aprender lo que no sabemos, es una buena oportunidad para encontrar nuevos rumbos a partir de nuevas
vivencias.
Hace años hemos hecho este práctico. A una alumna le tocó una casa tomada en Parque Patricio, fue con su novio,
sacó fotos en diferentes días, a diferentes horas, y la familia los invitó a comer un asado, y salieron imágenes muy interesantes que de otra manera no habrían tenido lugar.
Otros alumnos terminaron tomando el té con una elegante familia de Av. del Libertador, y a otro lo quisieron poner preso por sacar fotos en una zona militar. Pero lo que más me llamó la atención fue la experiencia en Pompeya de un alumno que sacaba fotos en el mismo sitio en diferentes días, o a diferentes horas. El veía siempre un Kiosco de golosinas, una parada de colecticos, y un teléfono público. En la foto dominguera todo estaba vacío o cerrado, en las horas pico alguien hablaba por teléfono, otros hacían la cola del colectivo, alguien compraba cigarrillos. En un tercer día se presentaba otro cuadro.
Cuando vió el trabajo terminado con todos sus matíces y contrastes, descubrió algo que nunca había visto: un perro callejero posaba en todas las fotografías, un perro invisible en la mirada cotidiana, el único personaje animado que en realidad fue retratado en las diversas tomas. Quizás ese perro era esa capa más profunda que dejamos pasar con el apuro cotidiano.
Sergio Manela